¡Guanacasteca es de primera! Le pese a quien le pese, le duela a quien le duela y le chime a quien le chime, pero los pamperos se ganaron el derecho de mantenerse en el primera división. La victoria 2-0 ante Grecia, sentenció su permanencia.
Los verdolagas tuvieron que esperar por unas horas para confirmar las buenas noticias, pero la derrota de Guadalupe en Pérez Zeledón hace que la diferencia con los josefinos sea de siete puntos con seis por disputarse, ya no hay nada que hacer.
El orgullo y el coraje chorotega salió cuando más lo necesitaba, para defender la honra de una raza guerrera, pulseadora, muy orgullosa de sus raíces que se unió para mantener un sueño vivo. Tanto que costó llevar el equipo a primera no podía irse así como así después de dos años.
Otra vez el estadio lució con un lleno completo, a la afición pampera hay que darle un mérito grande en esto, demostrando mucha identidad, esperanza, luchando siempre por su equipo, con un apoyo y un cariño que muchos equipos en primera división se desearían.
Horacio Esquivel lo había dicho, mientras ganen los partidos en casa podían salir de la bronca, y con esa receta, la media inglesa, triunfar de local y pellizcar algo afuera, lograron su objetivo.
En este torneo en la pampa el único que triunfó fue Saprissa, luego sumó seis victorias y tres empates, por eso lo más dulce y lo más justo es que el partido que prácticamente les quitó la bronca de encima fuera en casa, una fiesta que, posiblemente, va para largo en todo el cantón y cuidado sino más allá.
Desde que Pedro Navarro arrancó la mejenga, la ADG salió a comerse a Grecia, al que su pésimo torneo lo maquilló solo que Guadalupe tuvo uno peor, porque si de méritos hablamos, tampoco hicieron muchos para quedase en primera. Los ayuda más las circunstancias que otra cosa.
Con ocho tiros directos, bolas en el palo, otras que sacaban de la línea y unas que tapaba el portero Alfonso Quesada, a quien su club no le hizo justicia y tal vez es el responsable de que el destino para los occidentales no fuera más trágico. Lo rescató de algunas derrotas y goleadas en algunos casos.
Cuando iba a terminar el primer tiempo apareció el mejor jugador de los pamperos en el cierre, Dariel Castrillo, un muchacho de 21 años que debutó esta temporada en la primera división con cinco tantos. El jovencito puso el primero y anotó el segundo.
El de apertura fue a los 44 minutos cuando se metió por el lado izquierdo del área, se quitó un par de rivales y la filtró al corazón del área chica donde venía entrando Steven Williams para poner el 1-0.
Para los 61, cayó el 2-0, en una jugada en la que Castrillo además mostró inteligencia y estar muy metido en el juego, pues estaba metido en posición prohibida, corrió hacia afuera de los defensas mientras que Steven Williams lo aguantó hasta que estuviera habilitado. Se la pasó y definió bien en el mano a mano.
Este sábado la gallina achiotada y las rosquillas sabrán más sabrosas en Nicoya y los tamarindos, posiblemente, van de patada larga. Lo tienen bien merecido.