A una paciente de 71 años, de nombre Daisy Coghi, le pusieron en el esófago un pequeño aparato que es del tamaño del borrador de un lápiz, con una función muy específica.
El procedimiento fue realizado por el Servicio de Gastroenterología del hospital San Juan de Dios.
A Daisy primero le realizaron un EndoFLIP, que es una sonda de imagen funcional luminal, que permite, en tiempo real, evaluar si el esófago se está moviendo de forma adecuada. Luego le implantaron una cápsula Bravo, que es el dispositivo pequeño que se coloca en la pared del esófago bajo sedación y por vía endoscópica, y permite monitorear durante 48 a 96 horas los niveles de acidez, para diagnosticar la enfermedad por reflujo.
Más tecnología para ayudar a los pacientes
El Dr. Adrián Segura Irías, gastroenterólogo del hospital San Juan de Dios, destacó que este servicio procura incorporar permanentemente tecnología de última generación para brindar una mejor atención a los usuarios. En este caso, destacó que ambas técnicas son diferentes, pero complementarias.
El especialista explicó que una de las ventajas de la cápsula Bravo es que permite monitorear el reflujo durante más tiempo y obtener información que contribuye a una mayor precisión diagnóstica.
“Es una herramienta que permite medir el reflujo con relación a los síntomas”, indicó.
Una vez colocada la cápsula, el paciente recibe un dispositivo receptor portátil que debe utilizar durante el estudio. En él, debe registrar los momentos en que presenta acidez, tos, dolor torácico o eructos, entre otros síntomas. Esta información permite analizar mejor los resultados y, por ende, establecer un diagnóstico más preciso.
Una hernia que le causa mucha acidez
Daisy tiene una hernia hiatal y refiere molestias después de consumir algunos alimentos y bebidas, entre ellos café, chile y las preparaciones con tomate, que le provocan mucha acidez.
El Dr. Segura Irías indicó que la enfermedad por reflujo es bastante frecuente y puede manifestarse mediante síntomas como la acidez o la pirosis (agruras).
“Si un paciente siente como sensación de quemazón constante después de comer, o durante el día o durante la noche, esa sensación lo despierta, incluso se asocia a síntomas extraesofágicos como la tos, estos son puntos gatillo que nos puede decir que estamos ante la presencia de una enfermedad por reflujo”, detalló el especialista.
Además, si la enfermedad no se trata oportunamente, puede ocasionar complicaciones en el esófago, como el esófago de Barrett, y, en algunos casos, asociarse con el desarrollo de adenocarcinomas. También puede presentar manifestaciones fuera del esófago, como la tos persistente.
Según el gastroenterólogo, algunos estudios han explorado la posible relación entre la enfermedad por reflujo y la fibrosis pulmonar.
Un procedimiento mucho más cómodo
Walter Guevara, técnico en gastroenterología del San Juan de Dios, cumple un papel fundamental no solo durante el procedimiento, sino también en el acompañamiento del paciente, al orientarlo sobre los cuidados que debe seguir y el registro de síntomas. Guevara destacó que la cápsula Bravo, además de incorporar tecnología de última generación, ofrece mayor comodidad al paciente.
“Antes, el paciente se iba a casa con una sonda que le salía por la nariz, lo que resultaba bastante incómodo. Ahora, todo es inalámbrico. Además, al finalizar el estudio, la cápsula se desprende por sí sola y se elimina de manera natural a través del aparato digestivo”, manifestó.



