En Hogwarts hay lecciones que se aprenden con varitas mágicas, pociones misteriosas y hechizos capaces de sorprender hasta al mago más experimentado.
Pero esta vez, para descubrir los secretos de la salud, no hubo que viajar hasta el mundo de Harry Potter: bastó con cruzar las puertas de la Clínica del Adolescente del Hospital Calderón Guardia.
Durante tres días, sus instalaciones se transformaron en el célebre Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
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La doctora Rita Peralta Rivera, ginecóloga infantojuvenil y coordinadora de la clínica, asumió el papel de la profesora Minerva McGonagall, mientras que el doctor Erik Ruiz se convirtió en Harry Potter para recibir a decenas de estudiantes en una aventura en la que la magia tenía una misión muy especial: enseñarles a cuidar su salud.
La iniciativa se desarrolló con motivo de la Semana Mundial de la Salud Adolescente, una oportunidad para acercar a los jóvenes a temas fundamentales para su bienestar, pero de una manera muy distinta a las tradicionales charlas médicas.
“Este año convertimos el local de la Clínica del Adolescente en la casa de Hogwarts y tratamos de desarrollar diversos temas con la temática de las casas que aparecen en los libros. La idea es que los chicos puedan aprender en un ambiente divertido, positivo y cercano”, explicó la doctora Peralta, a quien visitamos el pasado jueves 15 de octubre.
Y así, entre personajes, estaciones temáticas y actividades interactivas, los jóvenes visitantes comenzaron un recorrido en el que cada espacio escondía una enseñanza.
Gryffindor: valentía para cuidar el cuerpo
En la casa Gryffindor, conocida por el valor de sus integrantes, los jóvenes encontraron la “Ruta del Merodeador”, un espacio dedicado a la salud masculina.
Allí, los muchachos pudieron aprender sobre la importancia de practicar deporte, cuidar su salud mental y reconocer la necesidad de la prevención del cáncer testicular.
Pero no se limitó solo a los varones. También hubo un puesto dedicado a la salud menstrual, donde las adolescentes recibieron información para distinguir cuándo la menstruación transcurre con normalidad y cuáles señales, como el dolor, merecen atención.
Porque tener información también requiere valentía: preguntar, reconocer que algo no está bien y buscar ayuda son pasos fundamentales para cuidar el cuerpo.
Otro de los espacios estuvo dedicado a la prevención del embarazo adolescente, con información para que los jóvenes puedan tomar decisiones responsables y comprender mejor su salud sexual y reproductiva.
Pociones para crecer fuertes y saludables
En Hogwarts, las pociones pueden transformar a quien las prepara. En la Clínica del Adolescente, la propuesta fue descubrir que una buena alimentación también ayuda a transformar la vida.
El puesto de acompañamiento nutricional, desarrollado en convenio con el Ministerio de Educación Pública (MEP), permitió conversar sobre los alimentos saludables y su importancia para crecer y desarrollarse de la mejor manera.
La experiencia también incluyó el Centro de Apoyos Infantojuveniles, que brinda respaldo educativo a adolescentes hospitalizados para que su proceso de atención médica no signifique abandonar sus estudios.
Cada estación aportó una pieza distinta a la aventura: desde aprender a alimentarse mejor hasta descubrir que, incluso durante una hospitalización, es posible continuar construyendo sueños y proyectos.
El hechizo más poderoso: hablar de las emociones
No todos los desafíos de la adolescencia se ven a simple vista. Algunos viven en el corazón, en las dudas, en la autoestima y en las emociones que cuesta poner en palabras.
“Por eso, uno de los espacios estuvo dedicado al acompañamiento sicosocial, con actividades sobre emociones, proyecto de vida y autoestima.
“La intención fue ofrecerles a los muchachos un lugar seguro para expresarse, compartir lo que sienten y comprender que sus emociones merecen ser escuchadas”, dijo la doctora.
A veces, el hechizo que más necesita un adolescente no es uno para desaparecer sus problemas, sino la confianza para hablar de ellos y encontrar a alguien dispuesto a escuchar.
También participó el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), con información sobre sus líneas telefónicas y de WhatsApp, a las que los jóvenes pueden recurrir cuando atraviesan una crisis o necesitan acompañamiento ante una situación emocional o de otro tipo.
Conocer dónde pedir ayuda puede marcar una diferencia enorme. Y en esta escuela de magia, ese conocimiento fue parte esencial de la lección y así se aprendió a usar las líneas gratuitas y confidenciales: 1147, el WhatsApp 8989-1147 y el 800-2262626 para la madre adolescente. “No se necesitan varitas para pedir ayuda, solo una llamada”, aconsejó el PANI.
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La Cámara de los Secretos también tenía una misión
Como toda aventura inspirada en Harry Potter, el recorrido tenía que reservar una sorpresa para el final.
La Cámara de los Secretos, un espacio de juegos y actividades divertidas que recuerdan una casa de sustos, muy al estilo tico.
Allí, los estudiantes pudieron divertirse y canalizar sus emociones mediante experiencias recreativas, porque aprender sobre salud también puede incluir risas, curiosidad y momentos para compartir con otros jóvenes.
La Cámara se convirtió así en el cierre de una experiencia diseñada para que los visitantes no sintieran que estaban asistiendo a una aburrida charla, sino que fueran protagonistas de su propio aprendizaje.
Una escuela donde todos pueden ser protagonistas
La aventura comenzó el lunes y concluyó el miércoles, con la participación de estudiantes del Liceo de Costa Rica, el Liceo Napoleón Quesada, el Colegio Superior de Señoritas y el Colegio México, entre otros centros educativos. La organización recibió entre 50 y 70 estudiantes por día.
Cada grupo dedicó cerca de una hora a recorrer las diferentes estaciones (casas), conocer los temas y participar en las actividades.
Para la doc Peralta, el secreto estaba precisamente en la manera de enseñar: convertir información que puede resultar difícil o incómoda en experiencias divertidas, accesibles y cercanas a la realidad adolescente.
Así, entre la profesora McGonagall, Harry Potter, las pociones y los secretos de Hogwarts, el Hospital Calderón Guardia demostró que la educación para la salud puede adoptar muchas formas.
Y aunque los estudiantes no salieron con una varita capaz de resolver todos sus problemas, sí pudieron llevarse herramientas para reconocer señales de alerta, cuidar su cuerpo, fortalecer su autoestima y saber dónde encontrar apoyo cuando lo necesiten.
Porque en esta versión de Hogwarts, la magia más importante no estaba en los hechizos ni en las pociones: estaba en aprender a cuidarse, atreverse a preguntar y descubrir que nadie tiene que enfrentar solo los retos de crecer.
¿Puede volver Hogwarts? Claro. Analizarán los resultados y, de seguro, volverán la magia y la hechicería porque a los jóvenes les encantó.




















