La separación de Nancy Dobles e Ignacio Santos sorprendió al país y hay una pregunta que muchos se hacen: ¿quién se quedará con su perrihijo Benny?
“Soy Benny Santos Dobles, border collie y muy amado por mi familia. Nací el 13.01.22. Mi mamá perruna es Nancy Dobles y mi papá Ignacio (él no tiene IG)”, dice el perfil de Benny en esa red social, donde tiene 21 mil seguidores.
Aunque muchas personas consideran a sus mascotas como un hijo más, en Costa Rica todavía existe un vacío legal sobre qué ocurre con las mascotas cuando una relación termina.
Abogados explican qué pasa con los animales de compañía tras un divorcio o una separación. Jurídicamente, los animales siguen siendo considerados bienes muebles, o sea, objetos.
Esto significa que ante una separación o un divorcio no existe una figura de “custodia” de mascotas, como ocurre con los hijos.
La discusión legal gira en torno a la propiedad del animal y cómo llegó a formar parte de la pareja.
Vale aclarar que ni Nancy ni don Ignacio han dicho qué pasará con Benny.
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El abogado Belisario Solano explicó que el tema no es menor y que la realidad actual obliga a analizarlo desde una mirada más amplia.
“Siguen siendo considerados como cosas muebles. No son personas como tal, no son un niño. De acuerdo con el Código Civil son cosas que pueden ser apropiables”, explicó el especialista en Derecho.
“Son seres que sienten el cariño o sienten la agresión. No nos podemos tratar como simples objetos muebles. Hay que tratarlos como seres que sienten, que necesitan cariño y que se acostumbraron a una relación con las personas”, explicó.
No se puede partir un perro a la mitad
Uno de los principales problemas aparece cuando ambos miembros de la pareja sienten que la mascota les pertenece.
Si el animal fue comprado por los dos, si ambos lo cuidaron o si llegó al hogar como un proyecto común, surge la pregunta: ¿a quién le corresponde?
Solano explicó que en esos casos se debe analizar la forma en que el animal llegó a la familia: quién lo compró, si fue un regalo o si ambos asumieron su cuidado.
“Si fueran dos cucharas, una para usted y una para mí, no hay problema. Pero el perrito no lo podemos partir en dos”, explicó el abogado.
Por eso, cuando una pareja decide separarse y ambos quieren seguir formando parte de la vida del animal, lo recomendable es llegar a acuerdos sobre su cuidado.
Estos acuerdos pueden incluir quién tendrá al animal, si habrá tiempos de convivencia (visitas), quién pagará la alimentación, los controles veterinarios, los medicamentos y otros gastos.
No hay pensión, pero…
No existe una pensión para perros, pero sí existen responsabilidades. Una de las dudas frecuentes es si una persona puede obligar legalmente a su expareja a pagar una “pensión” para la mascota.
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Sin embargo, desde el punto de vista civil, podría analizarse la responsabilidad por los gastos de mantenimiento o de atención al animal cuando ambos participen en el cuidado del animal.
“Si una persona termina la relación y dice: ‘no me interesa el perro, no voy a aportar para comida ni veterinario’, estamos hablando de una responsabilidad que no desaparece simplemente porque terminó la pareja”, explicó.
Los acuerdos son la herramienta más utilizada
El abogado Rodolfo Nassar coincidió en que los tribunales costarricenses todavía consideran a los animales como bienes.
Nassar señaló que cuando las parejas logran un acuerdo voluntario tienen más libertad para establecer las condiciones.
“Podrían establecer un régimen de visitas si quieren o lo que quieran hacer, porque existe un acuerdo entre las partes”, explicó.
Incluso, mencionó que en algunos procesos de divorcio se han incluido acuerdos relacionados con mascotas, estableciendo responsabilidades económicas y formas de convivencia.
Una nueva forma de ver a la familia
La abogada especialista en derecho de familia Catalina González considera que Costa Rica enfrenta una realidad que necesita ser regulada.
González habla de un concepto que gana fuerza en otros países: la “familia multiespecie” donde los animales son considerados parte del núcleo familiar.
“Es una realidad que no se puede negar y se requiere de normativa que lo regule”, plantea la especialista.
Países como España ya avanzaron en esta materia y modificaron su legislación para reconocer que los animales son seres vivos dotados de sensibilidad, permitiendo establecer acuerdos sobre convivencia, cuidados y gastos en caso de separación.
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En Argentina también existen resoluciones en las que jueces han aceptado acuerdos para compartir el cuidado de perros tras una ruptura, con la idea de proteger el bienestar de los animales.
El abogado Kabul Ugalde recuerda que en el Juzgado de Familia ya hay un caso, desde 2023, en el cual un divorcio incluyó como parte de los acuerdos quién se quedaría con la perrita Mía.
“Creo que el proyecto de ley presentado por la diputada Vanessa Castro Mora: “Reconocimiento de la capacidad de sentir de los animales y la armonización de su entorno con el de los seres humanos”, ordenaría este tema tan difícil porque se deja de ver el perro o el gato como cosa sino como ser sintiente”, afirma Ugalde.
“Por los momentos, lo que queda es que las parejas mejor se arreglen por las buenas para que puedan compartir el amor de la mascota ya que si no hay buen acuerdo lo que sigue es meterse en un pleito legal que podría terminar mal para alguno de los dos”, concluye Ugalde.




