Para Keylin Murillo Jiménez, de 30 años, una de las formas en las que buscaba generar ingresos consistía en la venta de comidas rápidas.
Así lo recordó Carlos Gutiérrez, hermano de Keylin, quien contó cómo era ella y cuáles eran algunas de las cosas que disfrutaba hacer.
“A ella le gustaba mucho el tema de belleza con el pelo, las uñas, hacía ventas de comidas rápidas para salir adelante junto con sus hijos”, contó Gutiérrez.
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La última vez que Carlos compartió con su hermana fue durante el Día del Padre, en junio pasado, cuando fue a visitarla a su casa.
Ese recuerdo tomó un significado distinto después de la tragedia que sufrió Keylin.
La mujer, oriunda de Matina, Limón, fue asesinada a balazos la noche del sábado 15 de agosto, precisamente durante el Día de la Madre. Se encontraba dentro de un bar en el centro de Matina cuando se escucharon múltiples disparos.
Keylin recibió heridas de bala en diferentes partes del cuerpo y murió en el sitio.
Su muerte dejó a cinco hijos, cuyas edades van desde los 13 años hasta casi los tres años. Precisamente, el menor cumplirá tres años en setiembre.
Este lunes 17 de agosto, el hermano, junto con el papá de Keylin y otros familiares, preparaban la fosa del cementerio para sepultarla.
El OIJ mantiene la investigación para esclarecer el homicidio, determinar el móvil y localizar a la persona o personas responsables del ataque.

