Jason Rosales Miranda, de 28 años, y su mamá, Ana Miranda, recibieron una noticia que esperaron durante casi nueve años, una cirugía cargada de esperanza; cuando ambos vieron la nueva forma de su cabeza, lloraron de emoción.
Doña Ana nos contó hoy que Jason está internado en el Hospital Calderón Guardia, el joven fue sometido a una delicada operación en la que le colocaron un implante para reconstruir una parte del cráneo que perdió después de sufrir un grave accidente de tránsito.
La cirugía representa un paso enorme para ambos, pues desde aquel accidente Jason vivía con una parte de su cabecita sin protección ósea.
“Mi hijo tenía la mitad de su cráneo, le faltaba esa parte y ahora le hicieron un implante. Es una prótesis 3D que simula el hueso, como si fuera un huesito. Para Jason esto va a traer nuevas oportunidades, porque su cabecita ya va a estar redondita”, contó Ana, quien no se ha separado de él ni un minuto.
La mamá también relató que uno de los momentos más emocionantes fue cuando Jason pudo verse después de la operación.
“Mi bebé se sintió hermoso cuando se vio. Fue algo maravilloso. Para él va a ser un cambio radical, porque muchas personas le decían que tenía la cabeza hueca o cosas así. Ahora va a tener su cabecita reconstruida y eso significa muchísimo para nosotros”, expresó.
La posibilidad de reconstruirle esa parte del cráneo era una esperanza que ambos habían mantenido durante ocho años y ocho meses.
“Fue demasiada la espera. Él no tenía que esperar tanto tiempo, pero los tiempos de Dios son perfectos y ya estamos aquí. Nosotros esperábamos esa llamada, creíamos que en cualquier momento podía llegar, pero no es un procedimiento que se haga seguido”, recordó.
La noticia llegó de manera inesperada. El pasado lunes 2 de noviembre, a las 9 a. m., recibieron una llamada en la que les indicaron que debían presentarse al día siguiente al hospital a las 2 p. m.
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“Fue una emoción enorme, pero también había que correr para ver cómo nos íbamos desde Siquirres. Imagínese, después de tanto esperar, que de pronto le digan a uno que tiene que estar en el hospital al día siguiente. Era una felicidad inmensa”, relató.
Una mamá que no se separa de su hijo
Ahora doña Ana está junto a Jason en el Hospital Calderón Guardia. Ellos deberán pasar aproximadamente diez días en el centro médico para vigilar su recuperación.
La mamá sabe que todavía deben superar una etapa delicada, pues existe el riesgo de que la prótesis sea rechazada o que se presente alguna infección.
“Yo no puedo separarme de él. Estamos acostumbrados a pasar todo el tiempo juntos. Yo soy la que lo cuida, estoy con él día y noche. Paso las noches aquí y tengo que estar pendiente de todo”, explicó.
Ella tuvo que buscar un lugar donde pudiera bañarse mientras Jason está en el hospital porque no tiene familia; quedarse en el hospital implica gastos y dificultades adicionales. Sin embargo, asegura que no contempla dejar solo a su muchacho y estar más fuerte que nunca.
“Los cuidados de Jason son solo míos, las 24 horas. Él depende de mí al cien por ciento. Yo lo baño, lo alimento”, dijo.
Ahora que Jason salga del hospital necesita comprar una silla con ruedas para bañarse y que le permita trasladarlo con mayor seguridad. El aparato cuesta cerca de 150 mil colones.
“Yo lo alzo de la cama al baño para evitar una caída. Tengo que tener cuidados especiales con él, jamás un golpe”, comentó.
La historia de Jason cambió el 12 de marzo del 2017, cuando sufrió un accidente de tránsito en Siquirres, Limón. En aquel momento regresaba del trabajo en motocicleta, pues se ganaba la vida como peón agrícola.
El accidente le provocó graves lesiones, entre ellas hemorragias internas, fracturas en las costillas, daños en el tórax y un fuerte traumatismo cerebral. Debido a la gravedad de su condición, tuvo que ser sometido a una cirugía en la que le retiraron parte del cráneo.
Desde entonces, su mamá se convirtió en su ángel.
Ana sabe que todavía queda camino por recorrer, pero esta operación representa una nueva oportunidad para su hijo y una alegría que ambos esperaron durante años.
La mujer comparte parte de su historia en TikTok, donde muchas personas han seguido los avances de Jason, han orado por él y les han brindado palabras de apoyo.
“Mi Jason es un milagro de Dios y solo nosotros sabemos lo que hemos vivido juntos, y claro, también la gente que nos apoya en TikTok y que ha orado por él. Estoy muy agradecida con todas esas personas que han estado pendientes”, dijo.
En La Teja consultamos al hospital sobre este complejo procedimiento, pero al cierre de la nota la consulta estaba en trámite.
Si usted quiere apoyar a Jason y su mamá, puede hacerlo al sinpe: 8309-7146 Ana Miranda Castillo. Al volver a casa, ella deberá seguir comprando pañales, toallitas húmedas, la silla especial y la alimentación de su hijo sin dejar de cuidarlo ni un segundo.



