El supuesto grupo criminal que este jueves fue golpeado por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) en Puntarenas, es considerado como muy peligroso y no es para menos, pues ellos tenían en su poder una granada de fragmentación M-63 y un fusil AR-15.
Así lo dio a conocer Michael Soto, director a.i. del OIJ, tras los 17 allanamientos realizados en Barranca y Chacarita de Puntarenas, así como en Liberia, Guanacaste, donde fueron detenidas 13 personas vinculadas con una estructura criminal dedicada al tráfico local de drogas, la legitimación de capitales y nueve homicidios.
Según Soto, las investigaciones permitieron determinar que el grupo operaba principalmente en el cantón central de Puntarenas, aunque también mantenía influencia en sectores como Esparza, Cóbano y Paquera.
Según las autoridades, la organización controlaba aproximadamente 40 puntos de venta de droga, de los cuales al menos 20 fueron desarticulados.
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la capacidad operativa y armamentística de la estructura. En intervenciones anteriores, el OIJ había decomisado nueve armas de fuego vinculadas al grupo, entre ellas un fusil AR-15 y una granada M-63, un explosivo de fragmentación utilizado en entornos militares y capaz de provocar daños letales en un amplio radio.
“Es quizás uno de los grupos más importantes de este sector, que nos generaba violencia”, afirmó Soto.
Durante los operativos de este jueves, las autoridades también decomisaron siete armas de fuego, un kilogramo de clorhidrato de cocaína, una importante cantidad de droga dosificada para la venta, cargadores tipo caracol, cargadores extendidos y munición.
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Las investigaciones apuntan a que la estructura era liderada por un hombre de apellido Araya, de 28 años, conocido como “La L”, quien figura entre los detenidos. Soto aseguró que la organización habría contado con la participación de familiares cercanos del líder, entre ellos su madre, una hermana y su esposa.
El OIJ vincula a esta organización con al menos nueve homicidios ocurridos en la provincia de Puntarenas. De esos casos, cinco ya fueron esclarecidos por las autoridades, mientras que otros cuatro continúan bajo investigación.
Soto indicó que incluso existe la posibilidad de que el grupo esté relacionado con más asesinatos, situación que será determinada conforme avancen las pesquisas.
Las autoridades consideran que este operativo representa un golpe significativo contra una de las estructuras criminales que más violencia habría generado en la provincia, la cual registra un incremento en los homicidios durante los últimos años.
“Creemos que esto podría ayudar a desacelerar la violencia”, concluyó el jerarca
En lo que va del año se registran 63 homicidios en Puntarenas.

