La Policía Penitenciaria retiró 651 tomacorrientes, 562 metros de cable, 23 interruptores, 27 tapas eléctricas y cinco extensiones artesanales de distintos centros penitenciarios del país, como parte de un operativo para reforzar la seguridad en las cárceles.
Según informó el Ministerio de Justicia y Paz, parte del cableado correspondía a instalaciones improvisadas, conocidas como “pegas”, las cuales incrementaban el riesgo de accidentes y podían ser utilizadas para actividades no autorizadas dentro de los centros penales.
La intervención fue realizada por la Policía Penitenciaria.
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De acuerdo con las autoridades, las labores buscan eliminar vulnerabilidades, recuperar el control de los centros penitenciarios y mejorar las condiciones de seguridad tanto para los privados de libertad como para el personal que trabaja en las cárceles.
“Por instrucción de la presidenta de la República, Laura Fernández Delgado, estamos recuperando el control de nuestras cárceles. Cada tomacorriente retirado, cada metro de cable extraído y cada riesgo que eliminamos fortalecen la seguridad del sistema penitenciario”, afirmó el ministro Gabriel Aguilar Vargas.


