El avión que trasladó a los extraditables Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, y Gabriel Lozano Bonilla, alias Compadre, despegó de Costa Rica con destino a Estados Unidos la mañana de este jueves.
Bell estuvo en la mirada de las autoridades durante poco más de 28 años, así lo confirmó el fiscal General Carlo Díaz, desde 1998 ya se le señalaba.
Ambos hombres fueron trasladados bajo un fuerte operativo de seguridad y entregados a las autoridades estadounidenses, que los requieren por presuntos delitos relacionados con el tráfico internacional de drogas.
Macho Coca y Compadre son requeridos por el Distrito Sur de Nueva York, donde deberán enfrentar las acusaciones formuladas en su contra.
Un gran operativo policial escoltó a Macho Coca y a Compadre hasta la Base 2 del aeropuerto Juan Santamaría, donde fueron entregados para iniciar el viaje hacia territorio estadounidense.
Macho Coca: 28 años en la mira de las autoridades
Gilbert Hernán de los Ángeles Bell Fernández, conocido como Macho Coca, tiene 63 años y es limonense. Durante años fue reconocido como empresario ligado a actividades pesqueras y a la construcción, pero posteriormente pasó a ser señalado por autoridades estadounidenses como una figura importante del narcotráfico en Costa Rica.
En noviembre de 2023, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo incluyó en la lista de sancionados de la OFAC y lo señaló como uno de los narcotraficantes más importantes y violentos de Costa Rica.
La acusación que provocó su extradición sostiene que Bell Fernández habría formado parte y presuntamente liderado una organización dedicada al acopio y distribución de grandes cantidades de cocaína desde Costa Rica hacia Estados Unidos.
Según la investigación estadounidense, la estructura habría operado entre marzo de 2022 y agosto de 2023. Como parte de las diligencias, agentes encubiertos habrían tenido contacto con Bell Fernández.
La Fiscalía costarricense informó que durante la investigación se habría negociado el envío de 700 kilos de cocaína con destino a Nueva York e incluso se habría concretado la venta de una muestra de droga.
Por estos hechos, Estados Unidos lo reclama por presuntos delitos relacionados con tráfico internacional de drogas.
La extradición fue autorizada por tribunales costarricenses y Estados Unidos entregó las garantías exigidas por Costa Rica, entre ellas que Bell Fernández no enfrentará cadena perpetua ni una pena superior a 50 años de prisión.
El caso PetroCoca
Aunque la extradición responde a la acusación de narcotráfico en Estados Unidos, Bell Fernández se encontraba detenido en Costa Rica por otra investigación.
Se trata del caso PetroCoca, en el que el OIJ investigó una presunta organización dedicada al robo de combustible de Recope mediante tomas clandestinas en el sistema utilizado para trasladar hidrocarburos en la zona de Moín, Limón.
Según la investigación judicial, la organización que Bell Fernández habría liderado podía obtener hasta ¢400 millones mensuales mediante la sustracción y posterior comercialización del combustible.
El OIJ señaló que utilizaban vehículos modificados para transportar los hidrocarburos y que la estructura aprovechaba los momentos en que barcos descargaban combustible en Moín.
Bell fue detenido en octubre de 2024 como parte de ese expediente y permaneció en prisión preventiva mientras avanzaba la causa.
En junio de este año, el Juzgado Penal de Limón acogió una solicitud de la Fiscalía para suspender la acción penal relacionada con el presunto robo de combustible y facilitar así el proceso de extradición.
Su hija también es investigada
La historia judicial de Bell Fernández tiene otro capítulo que involucra a su familia.
Melanie Fabiola Bell Ramírez, una de sus hijas, es investigada por presunta legitimación de capitales dentro del caso Leviatán, una investigación contra una organización que, según el Ministerio Público, operaba desde la Terminal de Contenedores de Moín y enviaba droga a Europa.
Melanie fue detenida el 30 de julio de 2026, junto con su pareja Joseph Eduardo Casanova Duartes, después de que ambos se entregaran en los Tribunales de Justicia de San José.
Compadre y el caso Corona
Gabriel Lozano Bonilla, alias Compadre, es un colombiano naturalizado costarricense señalado por autoridades de Costa Rica y Estados Unidos como uno de los principales integrantes de una estructura dedicada al tráfico internacional de drogas y legitimación de capitales.
En Costa Rica, Lozano cobró relevancia por su vínculo con el Caso Corona, una investigación del OIJ contra una organización que, según las autoridades, se dedicaba al tráfico de cocaína líquida hacia Europa y Asia.
En intervenciones telefónicas realizadas durante esa investigación surgió el apodo de “el narco más narco” para referirse a Lozano.
Los investigadores identificaron propiedades y bienes valorados en ¢486 millones.
Además, documentaron que Lozano residía en una mansión en Curridabat con piscina, cancha de baloncesto y tres niveles. También se le relacionó con relojes y joyas de alto valor y grandes cantidades de dinero en efectivo.
Uno de los elementos que llamó la atención de las autoridades fue que, mientras acumulaba ese patrimonio, Lozano reportaba ante la CCSS un salario mensual de ¢471.000 y aseguraba que se dedicaba a la producción de huevos de gallina.
La acusación estadounidense señala a Lozano como un presunto dirigente de alto nivel de la estructura criminal, encargado de coordinar operaciones de tráfico de drogas desde Venezuela y Colombia hacia Estados Unidos, además de participar en mecanismos para legitimar las ganancias obtenidas.
Lozano se encontraba en detención provisional desde enero. Aunque en mayo el Tribunal Penal del II Circuito Judicial de San José autorizó su extradición, su entrega a Estados Unidos estaba condicionada por los procesos que enfrentaba en Costa Rica.
Para facilitar el traslado, el Ministerio Público solicitó aplicar un criterio de oportunidad dentro del Caso Corona.









