La esposa de Hernán Gil, el guarda de 43 años que pasó casi ocho días atrapado entre los escombros de un edificio colapsado en Venezuela, hizo una conmovedora confesión tras presenciar el rescate de su esposo.
Gusbimar González, con quien Hernán tiene un hijo de 10 años, se encontraba entre las personas que presenciaron el emotivo momento en que los rescatistas sacaron a su esposo de entre los escombros, una labor en la que destacó la participación de la Cruz Roja Costarricense.
“Es un verdadero milagro”, comentó González minutos antes de que Gil fuera retirado en camilla para ser trasladado en una ambulancia a Caracas, a 40 kilómetros.
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“Estoy totalmente sorprendida porque es la primera vez que veo tantos países así en salvar una sola causa, que es salvar a una persona”, añadió.
El rescate fue todo un éxito también por el hecho de que Hernán no resultó herido durante los sismos, lo que fue factor fundamental para que los rescatistas pudieran sacarlo.
“No se golpeó, no tiene traumatismos, él logró esconderse debajo de una mesa, una silla”, contó su esposa.
Fue el domingo que los rescatistas supieron que había un hombre con vida entre los escombros del edificio parcialmente destruido en Catia La Mar, en el estado de La Guaira, el más afectado por los sismos.
De hecho, fue el cruzrojista Allan Madrigal quien descubrió que Hernán estaba atrapado tras escuchar su voz entre los escombros. Madrigal llegó a ese edificio tras ser guiado por una persona que le pidió que revisara ese lugar.
El complejo operativo de rescate contó con el apoyo del personal de las misiones internacionales que llegaron a Venezuela para ayudar en las labores de rescate.
Los rescatistas establecieron bases y trabajaron día y noche para sacar a Gil.
Apuntalaron las bases del edificio con maderas y hierros para evitar que la construcción, parcialmente destruida, cediera más y les permitiera llegar a donde el hombre estaba.
Un plan inicial de construir un túnel de 60 por 60 centímetros fue descartado el martes cuando el edificio se movió ligeramente.
El miércoles los hombres avanzaron por dos rutas al mismo tiempo para alcanzar a Gil.
A lo largo de la operación, los rescatistas le suministraron 10,5 litros de agua para mantenerlo hidratado, e instalaron un tubo flexible a través del cual le hacían llegar oxígeno.



